El origen: la aparición a San Pedro Nolasco
Cuenta la tradición que en la noche del 1 al 2 de agosto de 1218, la Santísima Virgen María se apareció de manera simultánea a tres hombres en Barcelona: a San Pedro Nolasco, mercader y hombre de fe; a San Raimundo de Peñafort, sabio dominico y consejero; y al rey Jaime I de Aragón. A los tres les manifestó un mismo deseo: la fundación de una orden religiosa consagrada a la redención de los cautivos cristianos que sufrían prisión en tierras lejanas.
En aquel tiempo, miles de cristianos eran apresados y reducidos a esclavitud en las costas del Mediterráneo. Muchos, ante el sufrimiento y las presiones, corrían el riesgo de perder su fe. Liberarlos no era solo un acto de caridad material, sino también espiritual.
El nombre «de las Mercedes»
La palabra «merced» proviene del latín merces, mercedis, que significa premio, gracia, don o recompensa. En el español medieval, «hacer merced» equivalía a conceder un favor o liberar a alguien de una deuda o cautiverio.
De ahí que la nueva orden recibiera el nombre de la Merced: porque su misión era precisamente obtener la liberación —la merced— de los cautivos. Y la Virgen, como patrona e inspiradora de esa obra, fue invocada como Nuestra Señora de las Mercedes, es decir, Señora de las gracias y de la redención.
Una entrega hasta el extremo
A los tres votos religiosos tradicionales —pobreza, castidad y obediencia— los mercedarios añadieron un cuarto voto singular y heroico: el de entregarse ellos mismos como rehenes, ofreciendo su propia libertad a cambio de la de un cautivo cuya fe corriera peligro.
«Estar dispuesto a quedar en prenda, en poder de los carceleros, si fuera necesario para la liberación de un cristiano.»
Este voto distingue a la Orden de la Merced de toda otra familia religiosa y expresa con radicalidad el espíritu de la advocación: una maternidad que no se detiene ante ningún sacrificio.
De Barcelona al mundo
La Orden fue aprobada por el papa Gregorio IX en 1235. Con el correr de los siglos, la devoción a Nuestra Señora de las Mercedes se extendió por toda Europa y, con la evangelización, llegó a América, donde echó hondas raíces.
En 1696, el papa Inocencio XII extendió su fiesta a toda la Iglesia, fijándola el 24 de septiembre, fecha en que se celebra hasta hoy. La Virgen de las Mercedes es patrona de numerosas ciudades, instituciones y naciones, y su imagen —habitualmente vestida de blanco, con el escapulario mercedario y a menudo portando grilletes rotos— es reconocible en santuarios de los cinco continentes.
- 1218 — Aparición y fundación de la Orden de la Merced en Barcelona.
- 1235 — Aprobación pontificia por Gregorio IX.
- 1265 — Muerte de San Pedro Nolasco, fundador.
- 1696 — Inocencio XII extiende la fiesta a toda la Iglesia el 24 de septiembre.
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