Los mercedarios y la fundación de las ciudades
La Orden de la Merced fue una de las primeras familias religiosas en llegar a Chile, acompañando a los conquistadores y colonos desde el siglo XVI. Su presencia quedó grabada en la traza misma de las ciudades: en numerosos centros históricos del país existe todavía una calle, plaza o iglesia de La Merced, testimonio de aquella raíz fundacional.
La devoción a la Virgen de las Mercedes se entrelazó muy pronto con la vida del país, hasta el punto de que fue invocada como protectora en momentos decisivos de la historia nacional.
Templos de La Merced
Basílica de la Merced, Santiago
Ubicada en pleno centro histórico de Santiago, es uno de los templos más antiguos de la capital y conserva un valioso patrimonio artístico mercedario.
Iglesia de la Merced, La Serena
Parte del rico conjunto de iglesias coloniales de La Serena, refleja la temprana presencia mercedaria en el norte del país.
Templos a lo largo del país
De norte a sur, numerosas parroquias y capillas conservan la advocación de la Merced, muchas de ellas con celebraciones populares cada septiembre.
Una devoción viva
Más allá del patrimonio histórico, la devoción a la Virgen de las Mercedes sigue viva en la piedad popular chilena. Cada 24 de septiembre, comunidades de distintas regiones celebran a su patrona con misas, procesiones y fiestas tradicionales.
La labor mercedaria en la pastoral penitenciaria tiene en Chile una expresión concreta: el acompañamiento a personas privadas de libertad y a sus familias, fiel al carisma original de la Orden.